El costo real de la procrastinación
La procrastinación no es pereza: es un problema de regulación emocional. Posponemos tareas que nos generan ansiedad, aburrimiento o agobio y recurrimos a distracciones. Pero cada hora procrastinada tiene un costo acumulativo: plazos perdidos, proyectos estancados, ingresos perdidos y el peso mental de lo dejado sin hacer.